Fiesta in Honour of San Pedro Nolasco, Battle of Dead Rats. El Puig, Valencia
 
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Fiesta in Honour of San Pedro Nolasco
Battle of Dead Rats
El Puig, Valencia
28 January
The villagers of El Puig throw dead rats  during the celebrations. The history of the fiesta of El Puig goes back to 1237. After being united by Jaime I in it re-conquers, discovered  an image of Santa Maria of the Angels of El Puig, whose invocation rises the present monastery. The bad times of the Moors were ended by a big clean up in the town including the burning of rats and it is these events that are celebrated.
`Whatever, another excuse for party, parades and plenty of eating, drinking and dressing up.
 
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Los vecinos de El Puig se arrojan ratas muertas durante las fiestas patronales
La festejos comenzaron con las caceroladas de comida en honor de San Pedro Nolasco
El Puig rememoró ayer la tradicional batalla de ratas muertas que organizan los quintos del pueblo. Tras romper las cucañas que escondían dentro al pequeño animal, los roedores eran cazados y arrojados al público asistente. Horas antes, se celebraban las tradicionales caceroladas en honor del patrón, San Pedro Nolasco

La tradicional batalla de ratas volvió a verse ayer en la localidad valenciana de El Puig, donde centenares de vecinos y turistas esperaban para ver el tradicional trencament de perols, la fiesta de los quintos donde se arrojan grandes ratas muertas a cualquier espectador que se encuentre en la plaza.

El Puig vivió ayer una jornada de fiesta, con las populares caceroladas celebras a los pies del monasterio, el mercado y la feria. Sin embargo, la mayor acumulación de gente se produjo a partir de las 17 horas en la plaza de la Constitución.

“Es la primera vez que vengo a las fiestas. Me habían contado que utilizan ratas congeladas o muertas para tirárselas de unos a otros. No me lo creía, pero quería venir a ver si es verdad”, comentó José Luis, vecino de Valencia.

No tardó en darse cuenta de la certeza de los rumores. Los quintos, en edad de prestar servicio militar pese a que ya no es obligatorio, se encargaron de romper las cucañas de cerámica, colgadas en una cuerda que atravesaba la plaza.

Caramelos y sorpresas
Armados con un garrote, golpeaban el perol mientras era balanceado. En el interior de la vasija estaba la sorpresa. Algunas iban cargadas de caramelos. Otras, como se pudo ver ayer en El Puig, incluían una rata de marjal viva y de grandes dimensiones. Tras ser acorraladas y muertas por los quintos, se lanzaron contra cualquier persona de las inmediaciones. Las carreras y los gritos histéricos de mujeres y hombres se entremezclaron en las zonas donde caía el cadáver del roedor. Incluso se pudo ver a alguna persona descompuesta tras observar el estado del animal tras sucesivos golpes contra paredes o personas. Los quintos se cebaron especialmente con los balcones de la plaza, donde fueron a parar varios cadáveres.

Entre los asistentes se pudo ver a jóvenes especialmente maliciosos, que recogían la rata discretamente y la guardaban en la mano. Cuando menos se lo esperaba el público, la arrojaban a la zona más desprevenida. “No sé por qué se hace. Otros años lo han prohibido por las quejas de algunas asociaciones, pero siempre se ha hecho por tradición”, señalaba un vecino. En 2002, los quintos metieron ratas muertas en el perol ante las presiones por emplear ejemplares vivos.

La juerga había comenzado unas horas antes, con las caceroladas para honrar a San Pedro Nolasco. Antiguamente, las cacerolas, con capacidad para cien raciones de comida, se cocinaban para alimentar a las personas sin recursos, “siguiendo el carisma caritativo de su patrón San Pedro Nolasco”, apuntó el párroco Francisco Marzo.

La historia del patrón de El Puig se remonta a 1237. Tras unirse a Jaime I en la reconquista, descubrió en un montículo la imagen de Santa María de los Ángeles de El Puig, a cuya advocación se levanta el actual monasterio